sábado, 3 de octubre de 2020

Época de color y dolor

No me gustan estas fechas. Es más, no me gusta el último trimestre del año. Si por mí fuera, diera un salto desde ya hasta enero. Pero es imposible, y aunque el encierro obligado está a mi favor en este caso, es inevitable pensar que ya comienza la temporada más esperada por los niños y, en este país, se celebra en grande. 

Octubre con su Halloween. En Venezuela esto pasaba casi desapercibido. Primero, es una celebración ajena. Si no es por las películas temáticas, ni nos enteramos. Luego el comercio se dio cuenta del negocio y de pronto nos descubrimos con un carnaval en octubre y fiestas alusivas a diestra y siniestra. 

Aquí en México es otra cosa. Con decirles que el carnaval "normal" es el que se pasa casi por alto. Ni pendientes. En cambio, el Halloween mexicano es todo un festejo popular: La gente adorna sus casas por dentro y por fuera. Las calabazas se reproducen en cada esquina. Y los niños, bueno, aquí es donde me quiebro y mi corazón se encoge; los niños son los más felices pidiendo de casa en casa sus dulces. Yo pensaba que eso era cosa de los gringos. Pero no, incluso el año pasado, Saúl (mi hijo mayor) salió con su primos a buscar su parte y regresó con casi un kilo de chucherías. Yo no pude. Mi corazón no hubiera aguantado ver tanta felicidad. Sé que todo el recorrido hubiera sido imaginando a mi beba vestida de brujita ya con edad suficiente para pedir sus respectivos dulcitos. Y pasarán años para que deje de imaginarlo.

Todavía con el botiquín de azúcar casi intacto, llega noviembre. Este mes es doblemente triste para mí. México es mundialmente famoso por su celebración del Día de Muertos. El anaranjado de las calabazas ahora se une al naranja de la flor de cempasúchil (si vieron la película Coco, saben cuál es). Se dice que esta flor "guía a los muertos de regreso a la tierra de los vivos" y la venden en cada esquina. Es muy bonita. No puede faltar en los altares y las ofrendas de este día tan especial y de tanta tradición. 

Y unos días después, yo todavía con el corazón apretado, celebro en lo más profundo de mi alma el nacimiento de mi beba... Mi angelito que llegó a este mundo el nueve de noviembre de 2015, noviembre de mis tristezas...

Luego llega diciembre. Aquí sí es verdad que para qué les cuento. Les dejo a su imaginación todo lo que mi corazón ya deshecho tiene que aguantar. Y vuelvo a reír, y vuelvo a soñar. Tengo a Saúl, tengo a mis sobrinos, tengo mucha familia conmigo. Pero ustedes y yo sabemos que nada es igual. 

Por estas cosas es que preferiría que ya fuera enero. Todavía estoy aprendiendo a no tenerla, todavía tengo la resaca de la tragedia. Pero sí está conmigo, siempre, acariciando con sus manitos las heridas de mi corazón y diciéndome que no me preocupe, que todo va a estar bien. 


Iztapalapa, Ciudad de México, 2019

Saúl y una amiga, Halloween 2019
Saúl y su amiga en pleno 
Trick or Treat
(2019)

Mis sobrinos Angelina, Nathalia y
Manuelito preparados para
la misión (2019)

Mi gorda hermosa, Estefanía (2017)

Mi reina preciosa en su cumpleaños #2 (2017)




Wish you were here...

 Estefa me hace falta todos los días. La quisiera cargar porque me dejó en ese momento cuando todavía los niños se cargan, así pesen y te du...