sábado, 14 de diciembre de 2024

Una serie que hace honor a un libro

 Raras veces una película es tan buena como el libro en que se basa. Pero no es imposible.

El libro Cien Años De Soledad se convirtió en mi favorito cuando yo tenía 14 años. Desde entonces lo he leído más de diez veces (y sé que son más porque cuando fue la décima vez dejé de contarlas) y lo seguiré leyendo hasta que pueda y quiera.

El libro me enseñó a escribir, pulió mi imaginación, me hizo odiar y querer personajes en el pueblo de fantasía que Gabriel García Márquez tuvo en mente. Es una joya de la literatura en mi opinión y en la de miles de personas. Opinión que puede parecer cliché para otros, y eso también es válido.

Todas esas lecturas que hice las complementaba con una que otra ilustración suelta de los Buendía en la portada de los libros y, años después, con el auge del internet cuando aparecieron algunos dibujos de quienes se atrevían a inmortalizar a los habitantes de Macondo. El trabajo fuerte lo hacía siempre mi imaginación. Por supuesto, después de tantas leídas y releídas, mi cerebro ya tenía más que consolidado quién era quién de acuerdo con la descripción del Gabo. Nunca encontré -y no sé si exista- una novela ilustrada. 

Este año, Netflix estrenó la serie que ya había anunciado hace un tiempo. Mis expectativas estaban en la estratósfera. Yo quería VER lo que por tantos años imaginé. Y, para no hacer el cuento largo, quedé satisfecha.

No me voy a meter en temas profundos. Hay críticos muy intensos que quieren convencer con sus razones elaboradas y adornadas (¿justificadas?) de que la serie es esto o aquello. Yo hoy solo quiero expresar una opinión personal porque este es mi blog y para eso lo creé (pueden encontrar pequeños spoilers, si no han leído el libro).

Lo bonito:

Me encantaron los colores, el vestuario, los paisajes y hasta la música... En realidad, parece que algunas situaciones y personajes salieron de mi mente para decirme "mírame, aquí estoy".

El coronel Aureliano Buendía es como lo pensé. Y así, casi todos... Aunque a su hermano José Arcadio le faltó ser más monumental, más corpulento y más tatuajes.

La muerte de Prudencio Aguilar me dejó loca. Regresé varias veces la escena para descifrar el truco. Impactante.

Las casa de los Buendía, uff, hermosa. La lluvia de flores durante el entierro de José Arcadio Buendía, mágica. Las batallas y fusilamientos, bien logrados. 

El guión, coherente. Simplificar esta obra en un serie no debió ser tarea fácil. Era de esperarse que se tomaran licencias para quitar y poner. Aplaudo que no pierda sentido y sea fiel al libro en su mayoría (en esta primera parte o "temporada"). 

Lo no tan bonito:

La risa de Pilar Ternera, si bien no espanta las palomas, me gustó; igual que Melquiades, con su halo misterioso; y todos los personajes, en general, excepto Rebeca. Decepción total. García Márquez escribió que ella era la más bella. En la serie es la más fea... Pero, entre gustos y colores ya saben. 

Yo quedé conforme con la producción y sí me entretiene ver a mis personajes favoritos en pantalla. Un fallo que considero notorio es que tardan mucho en envejecerlos: la historia es larga, los niños crecen y me costó ver canas y arrugas necesarias. Ah.. y el hielo que llevaron los gitanos me pareció muy artificial.

Amaranta, mi personaje favorito, se ve en pantalla más tierna que amargada -como realmente es-, pero es pasable (ya la quiero ver tejiendo su propia mortaja). Además, entiendo que cada quien tiene el retrato de los Buendía muy personalizado, así que el esfuerzo se agradece (menos con Rebeca).

Por último, la voz en off. Aquí sí me dolió porque quien me narraba el cuento siempre fue García Márquez, con su voz de señor colombiano. Esto me hace falta.

En fin, le doy un 9 porque la verdad sí me gustó. Obviamente, nunca sabremos si al autor le hubiera complacido ver su obra en televisión. Sin embargo, se nota el esmero y dedicación para hacer honor al famoso escritor.

Se las recomiendo, pero nunca dejen de leer la novela original y vuelen con su imaginación y sean arquitectos de su propio Macondo, pues esa fue la libertad que nos dejó el Gabo... para siempre.

✨💛🌻🦋📖✍🏼🌼


Wish you were here...

 Estefa me hace falta todos los días. La quisiera cargar porque me dejó en ese momento cuando todavía los niños se cargan, así pesen y te du...