Me hace falta abrazarte.
Me hace falta comerte a besos.
Me hace falta cansarme de tanto cargarte.
Me hace falta olerte, peinarte, alimentarte, consentirte, cantarte, cuidarte, dormirte cada noche...
Me hace falta consolarte en medio de algún dolor o angustia o miedo, y que mi abrazo te dé toda la seguridad para calmarte.
Me hace falta apapacharte, apurruñarte, mimarte...
Te sigo viendo en cada niña, te siento en cada suspiro; te recuerdo día y noche mi beba preciosa, y me imagino cómo serías ya con nueve añitos.
No hay días más tristes que esos que implican felicidad para otros y para mí significan estar atrapada en una nube gris.
Decorar el altarcito del Día de Muertos, mientras pienso -con un poco de ironía- "¿Quién iba a decirme que yo estaría decorando un altar para mi beba?", es de los momentos más agridulces que decidí experimentar, solo porque quise adoptar una tradición que, a pesar de todo, se me hace muy bonita. Me imagino a mi Estefa decidiendo dónde pinto con tal color y cuál adorno pongo en tal lugar; y yo simplemente haciéndole caso para complacerla siempre... Y cuando ya está listo el altar y lo contemplo, me pregunto "¿y ahora qué sigue?"... La respuesta es un cable a tierra: un vuelo directo a poner los pies en el suelo y no perder el sentido de la realidad.
Y así he aprendido a aceptar mi presente. Nunca falta ese "por qué" inesperado que me atormenta y revive por unos minutos la tristeza, la angustia, la desesperación y la impotencia de aquel fatídico día.
Pero estamos en noviembre, que siempre será tu mes. Un mes feliz que nos regaló una reina, nos trajo alegrías inmensas y una dicha imborrable que duró hasta que se acabó tu tiempo en este plano.
Todos los "te quiero" y "te amo" del mundo se quedan cortos para expresar lo que siente mi alma cuando te recuerdo.
Estáis en mi corazón por siempre, eternamente, mi Estefa hermosa. Y ese es mi consuelo. Cierro los ojos y te abrazo durísimo hasta el infinito.
![]() |
| 💜 |




