sábado, 3 de abril de 2021

Hoy es el futuro

Antes yo vivía con nostalgia, desde chiquita. "Ella es mi prima de los recuerdos", me decían. "Yo debí vivir en los sesentas", me lamentaba. Eso sin contar mi afición por cosas de un pasado que no fue mío: música, películas, moda... Y así. Soy retro, pues. La frase "todo tiempo pasado fue mejor" me caía como anillo al dedo. 

Ya no. No more. Estoy donde tengo que estar y he vivido lo que he tenido que vivir. El cambio en mi forma de pensar no fue de un día para otro, ha sido algo progresivo, pero que he reafirmado ahora que soy inmigrante. 

Veo cómo muchos venezolanos fuera de la patria anhelan volver al terruño y expresan con tristeza los recuerdos de un pasado alegre: "éramos felices y no lo sabíamos". 

Aunque respeto las opiniones de cada quien, aquí quiero compartir que yo solamente miro hacia adelante. Y no tiene nada que ver con ser de gustos "retro". 

Muchas veces me han preguntado si, al cambiar el gobierno, yo volvería. Respondo que si los nuevos gobernantes van a tener una varita mágica para devolvernos todo, entonces sí. De resto, no. ¿De visita?, quizá. 

Nos desgastamos queriendo cambiar lo que no podemos. Mejor es aprovechar lo que la vida nos da. Si esto o aquello hubiera sido así... Si esto o aquello no hubiera pasado... Y así nuestra mente goza atormentándonos en una espiral sin salida de suposiciones y al reaccionar estamos atrapados en ese círculo vicioso de recuerdos y nostalgia mientras otros viven por nosotros. 

Es otra comida, es otra cama, es otra ciudad. Hay diferencias; pero, tenemos comida, cama y una nueva ciudad. 

Quizá mis vivencias particulares me hacen tener este pensamiento egoísta. Están bien los anhelos, pero los invito a respirar profundo y entender que así nos tocó y no podemos cambiar el pasado. Tampoco nos consolemos pensando "vendrán tiempos mejores". De uno depende hacer que este momento, que este minuto sea mejor. Y así nuestro tiempo es el mejor. Quizá como ya yo me morí y estoy volviendo a vivir pienso de esta manera...

Ojalá quienes quieran regresar lo puedan hacer, si eso los va a hacer felices. Y ojalá los que queremos seguir adelante en nuevas latitudes sigamos en ese camino. Y, por supuesto, quienes se mantienen en Venezuela puedan vivir tranquilos y dignamente siempre.

Yo nunca tuve sentido de pertenencia por ningún lugar (geográfico). Todo dentro de lo normal. Sí, soy venezolana, me gusta mi país, mi acento, mi cultura, y siempre van a ser míos. Pero, principalmente, y tal vez por eso no me costó adaptarme, soy un ser humano: el planeta Tierra también es mío y -más allá de los trámites legales-, como diría James Hetfield, "where I lay my head is home", donde recuesto mi cabeza es mi hogar. 

Ancón de Iturre, municipio Miranda,
estado Zulia, Venezuela.
Un break en plena jornada periodística,
 posando para mi querida Eilyn Velásquez. 
2010


Jardín de las Artes Gráficas,
Ciudad de México,
posando para mi esposito, Diover Ben Mohamed.
2021






Wish you were here...

 Estefa me hace falta todos los días. La quisiera cargar porque me dejó en ese momento cuando todavía los niños se cargan, así pesen y te du...