Hace unos días cuando pensé en que Estefa estuviera cumpliendo hoy 8 años, muchas preguntas me dieron vueltas en la cabeza:
¿Se hubiera parecido a mí cuando yo tenía 8 años?
¿Hubiera sido una niña tímida pero al mismo tiempo muy conversadora?
¿Le hubiera gustado llegar de la escuela a hacer tareas?
¿Nos recibiría con emoción al llegar del trabajo?
¿Le sacaría las verduras a la comida?
¿Le diría a Saúl que le enseñara a tocar guitarra?
Mi imaginación vuela y crea en mi mente todos los escenarios y momentos que quisimos compartir y no pudimos.
El 9 de noviembre de 2015 empezó un hermoso capítulo en nuestras vidas que terminó abruptamente.
Recuerdo con el corazón vuelto pedazos cómo le rogaba a mi niña que reaccionara porque pronto tendría que ir a la escuela... Era una "orden" que daba una mamá desesperada que se negaba a creer que la vida la hubiera llevado por el peor de los caminos: ver cómo su hija ya no despertaba...
Los desahogos nunca se acabarán. El deseo de tener a mi beba vivirá siempre conmigo así como su recuerdo. Ella es parte de mí.
El 9 de noviembre lo celebro en mi corazón porque fue el día que ella llegó a nosotros y nos llenó de felicidad.
Te queremos por siempre y te recordamos eternamente, mi Estefa preciosa.
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