jueves, 31 de diciembre de 2020

Un año aleccionador

Desastroso. Difícil. Desesperante. Así ha sido este 2020, que ya nos entrega sus últimas horas. Por fin se acaba.

Todo fue diferente. Un virus de terror marcó la pauta. Nos encerró. Nos asustó. Nos aburrió. Nos separó. Sin duda, nos afectó. 

Se llevó miles de vidas, incluyendo a un buen amigo. 

Siempre he escrito, y lo mantengo, que en mi vida no habrá año más espantoso que el 2018, año trágico que dividió mi existencia. Sin embargo, ahora entiendo que me hice más fuerte porque he podido soportar estos últimos meses, tan llenos de caos y de muerte. 

Este 2020 significó para muchos un miedo casi inevitable. Una incertidumbre constante. El dolor ante tanta pérdida de seres humanos todavía nos arruga el corazón. Y no es que antes no hayamos tenido años difíciles. Siempre hubo enfermedades, catástrofes, injusticias, muertes... Pero, que el mundo entero se rindiera ante un virus tan letal, al menos desde que tengo uso de razón, es primera vez. 

Gracias a Dios, muchos mantuvimos cierta paz, trabajo y, lo más importante, salud. Que el 2021 multiplique lo bueno, que haya mejores seres humanos y que reconforte a quienes terminan este 2020 con una cicatriz imborrable en sus almas. 

"Deja que todo te pase. Belleza y terror. Solo sigue adelante. Ningún sentimiento es definitivo".- R. M. Rilke


"La vida a veces duele,
a veces cansa,
a veces hiere,
no es perfecta,
no es coherente
no es fácil,
no es eterna;
pero, a pesar de todo,
la vida es bella"
(R. Benigni)


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 Estefa me hace falta todos los días. La quisiera cargar porque me dejó en ese momento cuando todavía los niños se cargan, así pesen y te du...