El sol sigue saliendo.
Los pájaros siguen cantando.
El viento sigue soplando.
La lluvia sigue cayendo.
Las estrellas siguen brillando.
La música sigue sonando.
Los días siguen pasando.
Yo sigo respirando.
La vida no se detiene y yo te sigo recordando porque siempre estamos juntas.
Siempre.
Me seguís visitando en sueños y eso es una prueba de que la vida no se acaba nunca y nuestro espíritu regresa al universo donde nos volveremos a encontrar y a sentir así bien cerquita.
Mi niña, mi reina.
Cinco años que parecen un segundo. Estuviste conmigo la mitad de ese tiempo, pero siempre tus años con nosotros serán los mejores años. Saúl fue el hermano mayor más amoroso, feliz y orgulloso. Verlos juntos era una imagen de ensueño, demasiado mágica y hermosa... quizá por eso duró tan poco, pero lo suficiente para no olvidarme nunca de lo afortunada que soy de haber tenido dos hijos perfectos.
De las cosas que más extraño es ver esa demostración de amor puro entre Saúl y Estefa.
Y mientras lo recuerdo y escribo se me inundan los ojos... Ya no quiero buscar razones... Más bien quiero aceptar que si me tocó así fue porque era lo que tenía que pasar.
Estefa fue una maestra. Ella vino a enseñarme que sí puedo seguir adelante, que soy muy fuerte y que puedo renacer y reinventarme las veces que quiera y cuando no tenga otra opción.
Saber que ella está conmigo me da paz. Saber que ella es parte del plan de mi vida me da tranquilidad.
A pesar de las inevitables lágrimas y de desear con toda mi fuerza tenerla físicamente aquí a mi lado todos los días, ya no quiero atormentarme con más porqués...
En el libro de mi vida ella tiene el capítulo más especial y su huella quedó en todos los que tuvimos la dicha de disfrutarla. Siempre será nuestra beba y qué felices somos de que así sea.
La vida sigue y nosotros seguiremos adelante. De todo se aprende y todo se agradece.
Gracias mi beba hermosa y preciosa. Te abrazo con el corazón y con mi alma entera.
Te amo por toda la eternidad, mi Estefanía Alexandra.