Hay una delgada línea entre la risa y el llanto. Puedo reírme a carcajadas y esa misma risa me puede traer a la mente recuerdos felices que, ciertamente, me dan ganas de llorar.
Por mi rostro caen lágrimas todavía sin avisar después de ver, y siempre recordar, cómo una hija se me iba de este mundo y yo no podía hacer nada por mantenerla conmigo.
Mi testigo: el desvelo. Noches enteras sin dormir, noches enteras de llanto, angustia, dolor, incertidumbre, incredulidad... Hoy, ya duermo más, pero no hay noche que no la siga recordando y amando.
Soy una madre en duelo, con el corazón roto dividido entre el cielo y la tierra. Con tantas ganas de seguir viviendo como de partir al encuentro con mi beba.
Sin embargo, la vida me permitió seguir en este mundo, a pesar de las tristezas... Cada amanecer me recuerda que debo seguir mi camino hasta que me toque reencontrarme con mi beba... Me comprueba que he sacado fuerzas de donde ni yo misma sé para seguir viviendo y sonriendo. Al verme al espejo, confirmo que mi mirada es mi huella personal, mi marca, mi sello, es la firma de mi pacto con la vida y la muerte.
Mis respetos a todas las mujeres y hombres que aún viven con recuerdos tan tristes como los míos. Vamos por la vida riendo, llorando, triunfando, y con una determinación de hierro.
Nuestros ojos siempre proyectan un aire de nostalgia. Imagínense cuánto sufrimiento hemos atravesado para tener esta mirada.
Sabemos que el tiempo es corto y, peor aún, impredecible. Y, sin embargo, lo perdemos en insignificancias sin darnos cuenta... Deberíamos aprender a distinguir lo que aporta y lo que no aporta nada a nuestra vida. Hay mucho por lo que seguir riendo y vale la pena seguir intentando.
Hoy, 9 de noviembre, noviembre de mis tristezas, mi corazón y mi alma celebran que hace diez años llegaste a nuestra vida: fuiste alegría, fuiste una sorpresa, fuiste una estrella fugaz, pero siempre vas a estar con nosotros, Estefanía Alexandra, la reina de mi existencia.
![]() |
| 🎂💫 |

No hay comentarios:
Publicar un comentario