Empieza el año escolar. Cuántas veces me
imaginé cómo sería tu primer día en el preescolar. Si sería como el de tu
hermanito, si el berrinche se escucharía en toda la escuela o si te quedarías
tranquilita y feliz, peinadita y arregladita con tu uniforme, tu morral y tu
lonchera. Yo seguro iba a llorar. Aunque ya estabas entrenándote, ya estabas
casi lista, pues te quedabas feliz en tu Playground, tu parque… Yo sé que tu
primer día de clases iba a ser perfecto. Pero, no se pudo. Y yo igual lloro.
A pesar de todo, me alegra que hayáis
conocido más o menos cómo era la escuela: en el Playground compartiste con
niños, con maestras, hiciste tareas, jugaste, merendaste, bailaste, cantaste,
coloreaste, te divertiste. Y conmigo también aprendiste a reconocer vocales,
números, colores –en español e inglés (mami orgullosa)- y, muy importante, ya
no usabas pañales y comías solita. Eso sin contar que te adueñaste del “apai”
(iPad) y buscabas tus videos y juegos a tu antojo. Tarareabas todas las
canciones y “escribías” en tus cuadernos libremente. Hiciste lo que quisiste y
fuiste feliz. También conociste a mami brava y regañona, porque de alguna manera
había que poner límites. Aunque, si yo hubiera tenido una pequeñísima señal de
que ibas a estar tan poquito tiempo con nosotros, te hubiera dado el doble, el triple
del amor que te di. Te hubiera malcriado sin culpa, más de lo que lo hice. Me
hacéis tanta falta.
Te quiero mucho mi reina bella, la más
bonita e inteligente. Ya nos volveremos a ver. Ahora soy yo la que está
aprendiendo, porque vos me enseñaste que sí se puede amar con la misma
intensidad a dos hijos al mismo tiempo, me enseñaste a entregar mi corazón y la
importancia de prestarles atención a todos los detalles, me reafirmaste que ser
mamá no es empresa fácil y que, definitivamente, el tiempo no se puede
regresar…

La Reinita mas inteligente , el angelito más hermoso...
ResponderEliminar