miércoles, 3 de julio de 2019

Un año.

El PEOR día.
La PEOR pesadilla.
La PEOR sensación.
Terror.
Abandono.
Incredulidad.
Mentira... ¡MENTIRA!
Mi bebé, mi niña, mi reina.
¿Qué pasó?
Mil mensajes, mil caras, mil abrazos, mil palabras, mil reencuentros... ¡NO!
No quiero; no quería vivir esa tragedia, la noche más oscura.
Me tocó a mí.
A la Dayana que creció jugando en un patio con tres araguaneyes; la Dayana tímida que prefirió pasar la adolescencia viendo tele en su cuarto; la Dayana que veía los domingos el fútbol italiano; la Dayana que se hizo rockera desde chiquita; la Dayana que aprendió inglés sola; la Dayana que quiso ser maestra y después periodista; la Dayana que siempre fue alegre; la Dayana que siempre dijo que quería tener un hijo antes de los 30... y tuvo dos, un príncipe y una reina. Esa Dayana JAMÁS se imaginó sufrir un dolor tan grande y que sigue intacto un año después.
Todavía no lo acepto.
No.
Me aferro a la esperanza de volverla a ver, a abrazar, a besar, a tocar su piel suavecita y su pelo siempre alborotado y finito... mi niña linda, mi gorda hermosa.
¿Quién me iba a decir que te me ibas a ir tan rápido?
Mi vida sigue y vos siempre conmigo,
mi Estefanía.
Qué fecha tan horrible y espantosa. El peor día del mundo, tatuado en mi memoria y tallado en mi corazón roto.
Nadie tiene idea de cómo me cambió la vida. Nadie sabe ni siente remotamente mi sufrimiento que, aunque no parezca, es diario.
Ya nada es ni será igual.
Y es que nunca he sido igual a nadie.
"Quien critique mi camino que se ponga mis zapatos", así dicen y así digo.
Hace un año la muerte me cacheteó, me quitó uno de mis tesoros. Conocí el peor infierno; pero, aquí sigo, secándome las lágrimas, buscando mi renacer, aprendiendo a vivir con mi beba en mi corazón y tratando de hacer las cosas bien.
Ella me espera feliz y me quiere ver feliz.
Eso intento.
Porque ella me ve y me quiere ver bien.
Mi niña preciosa.
Algún día entenderé la razón.


Mi hija era y será siempre
la niña más hermosa del mundo 💜



2 comentarios:

  1. Hace tiempo que te leo, no recuerdo como llegue aquí, tal vez por conocer a Manuel y a Kelly, supongo que por eso de algún modo di con este blog. Cuando escribes de tu pequeña Estefanía que ahora duerme en la muerte mi empatía sube al 100%, tu dolor y sufrimiento de algún modo puedo sentir.
    Sé que crees en Dios aunque no se qué piensas de la Biblia pero de Dios te puedo decir muchas cosas porque no solo leo si no también estudio la Biblia, Dios no aprieta ni ahorca, tampoco da las peores batallas a sus mejores soldados, como la gente suele decir, personalmente lo he oído.
    Sin embargo la Biblia en Santiago capitulo 1 verso 13 dice: Que nadie diga durante una prueba: “Dios me está probando”. Porque, con cosas malas, nadie puede probar a Dios ni él prueba a nadie.
    Claramente este texto indica que lo que sufrimos no es una “conchita de mango” de parte de Dios o un castigo por algo malo que hicimos. Entonces cuando cosas malas sucedan, que nadie diga Dios me está probando.
    Pudiera surgir la pregunta ¿Si Dios no es el culpable? entonces, ¿quien sí lo es? La próxima te respondo si tu deseas, son la 5:00 am y no duermo desde ayer -.-

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