Alumno: Sí, ahí como que sale un fantasma
Alumna: Esa historia es viejísima…
Profesor: A mí no me gusta hablar de eso
“Fátima”
Otra vez se atrasaron en el pago de los profesores. Y, como siempre, amenazan con un paro. El mismo grupito de encapuchados tira unas cuantas piedras y, si son muy inconscientes, queman el primer camión que se les atraviese.
En las aulas, por su lado, los estudiantes escuchan clases. Algunos se duermen porque no aguantan los trasnochos. Otros se salen a mitad de la hora porque el profesor los aburre o no les interesa el tema. También puede ser que los estén esperando afuera o tengan algo que hacer. Siempre, al menos uno, se va antes.
Hay horas cuando en los pasillos la gente se grita para escucharse y se empujan para pasar. Pero hay horas cuando todo es tranquilidad. Sólo camina apurado algún estudiante que se quedó dormido o se le hizo tarde.
En las oficinas, los empleados trabajan y toman café. Los choferes de los autobuses aprovechan las horas de clase para hacer cualquier diligencia o descansar, antes de cumplir con su trabajo de transportar a los bachilleres; por supuesto, aquellos sin carro o a quienes nadie puede buscar o viven muy lejos.
La universidad venezolana es muy típica: todos los alumnos aseguran que la suya es la mejor, no importan paros, huelgas, disturbios. Al contrario, esas son imágenes propias de ella. Además, se impone señorial en medio de una ciudad casi siempre congestionada.
No obstante, a pesar de lo común y cotidiana que pudiera parecer esta descripción, también existe un lado oscuro, inexplicable; conocido igual, pero, del más allá…
- * -
La Facultad de Humanidades y Educación de La Universidad del Zulia me encantó desde el primer día. Yo soy muy clásica y tradicional en ciertos aspectos. Y esta facultad tenía el fiel ambiente revolucionario y bohemio de esta parte de la universidad: Pelilargos, pancartas, murales, olor a incienso. Definitivamente, eran mi facultad y mi escuela.
Yo estudié Comunicación Social. Soy Periodista. Y, desde que recuerdo, escuché hablar de ella, de Fátima.
- Dayana, ¿cuántas materias de fotografía veis vos?
- Como cuatro, creo
- Ese laboratorio y que está embrujado. Como que espantan.
En los tres primeros semestres me di cuenta de que la carrera no era tan fácil como decían. Igual me seguía gustando. Solamente me preocupaba no tener cámara para el próximo semestre, pues iba a ver la primera materia de fotografía.
- * -
Afortunadamente, un amigo me prestó su cámara –la mejor cámara del mundo- y me salvó la vida.
El profesor de Introducción a la Fotografía era único, como su manera de enseñar. Y fue mucho lo que aprendí. Todavía recuerdo mi primer revelado en el laboratorio, el copiado, todo.
- ¿Dónde es que espantan?
- No sé. Creo que es en el estudio o en el salón.
- * -
- ¿Cómo era que se llamaba el fantasma?
- Fanny, Fátima
- Fátima. ¿Dónde es que sale? ¿En el pasillo?
- No, en el laboratorio. Y a este profe como que le ha salido
- Una vez una muchacha le preguntó al profe por Fátima y se puso serio.
- ¿Por qué?
- No sé. Él como que la ha visto o algo, porque siempre evita el tema.
- Uy.
- * -
- ¡¡¡¡Ahhhhhhhhhhhhhhh!!!!
- ¿Quién prendió la ampliadora?
- ¡Cuidado! ¡Guarden el papel!
- ¡Le voy a decir al profesor que están prendiendo las ampliadoras!
- ¡No! ¡Ahí no hay nadie!
- ¡En esa ampliadora no hay nadie!
- ¡Apáguenla!
- * -
- Menos mal que pasamos la materia.
- No quiero entrar más al laboratorio.
- El profesor, definitivamente, sabe algo.
- * -
Fin- * -Esta historia es real- * -Escrito por: Dayana González2001- * -Ahora, una suerte de epílogo... (2021)Me gusta llamar este escrito "cuento", aunque como acaban de leer todo sucedió tal cual lo describí. Quienes me conocen saben que mía es la fortuna -bueno, eso es relativo- de tener memoria fotográfica y, cuando las musas me visitan, mi pluma se desborda, especialmente para contar anécdotas de mi vida. Así que créanme que todo sucedió como lo leyeron.No descarto la idea original de publicarlo en un libro y, si no se puede, pues aquí está publicado. Así celebro el Día del Periodista en Venezuela y nuevamente, porque ya lo hice en mi Instagram (@dayabi_), los 20 años de mi título de Periodista.
El original en papel
La foto que salió movida
El año de la foto y mi experiencia con Fátima
La autora, 2021
Ahora, una suerte de epílogo... (2021)
Me gusta llamar este escrito "cuento", aunque como acaban de leer todo sucedió tal cual lo describí. Quienes me conocen saben que mía es la fortuna -bueno, eso es relativo- de tener memoria fotográfica y, cuando las musas me visitan, mi pluma se desborda, especialmente para contar anécdotas de mi vida. Así que créanme que todo sucedió como lo leyeron.
No descarto la idea original de publicarlo en un libro y, si no se puede, pues aquí está publicado. Así celebro el Día del Periodista en Venezuela y nuevamente, porque ya lo hice en mi Instagram (@dayabi_), los 20 años de mi título de Periodista.
El original en papel
La foto que salió movida
El año de la foto y mi experiencia con Fátima
La autora, 2021




Me trasladaste a la facultad y poco a poco entré al pasillo y llegué al laboratorio. Sentí escalofríos, tus artículos son realmente excelentes. Me honra saber que compartimos muchos años de reporterismo de calle y aprendí mucho de ti. Un gran abrazo amiga y colega, feliz día. Te adoro. Dios bendiga cada día tus pasos. Besitos😘😘
ResponderEliminarGracias por tus palabras, Yéssica. Un abrazo grandote y también te deseo lo mejor 😘
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