miércoles, 3 de octubre de 2018

Inolvidable

Uno de mis recuerdos más remotos es la muerte de mi abuela paterna. Enero de 1985, yo tenía cinco años. Lloré mucho, muchísimo, sobre todo por ver a mi papá llorar como un niño. En el velorio me cargaron para verla en la urna y mi mamá me dijo “está dormida”. Y así parecía, que estaba dormida. También recuerdo que cuando yo estaba en cuarto grado, con ocho años, conversando con mis amiguitas sobre familiares muertos, yo les hablé de mi abuela y volví a llorar ahí en el salón de la escuela.

Hoy, después de la tragedia de mi vida, la partida de mi Estefa, me doy cuenta de que la muerte, de algún u otro modo, siempre la he tenido “cerca”. Desde el deceso de mi abuela hasta la inquietud constante por saber a dónde se van los que ya no están, sueños frecuentes con familiares fallecidos, miedo a los fantasmas y cuentos de espantos y el hecho de ser periodista, que me hizo sentir el dolor de desgracias ajenas como propias, fue como si la vida me estuviera preparando para sufrir en carne propia la peor de las muertes: la de mi niña.

Lo cierto es que no hay preparación que valga. Tratar de explicar lo que siento es imposible. Estoy aprendiendo a vivir otra vez. Cada día es un reto; cada noche, un reto mayor. Yo sé que la vida continúa… para los demás. Ahorita la mía está en pausa.

La gente va al trabajo, celebra cumpleaños, va a reuniones, los niños van a clases, los minutos pasan… Pero yo estoy aquí, recordando a mi beba, cada segundo. Respiro, existo, hablo, sonrío, lloro; pero, me falta ella. En cada cosa que hago, por muy simple que parezca, la tengo en mi mente. Me la imagino siempre acompañándome en cada paso que doy. Mi mano sigue sosteniendo su manito cuando camino, mis oídos siguen escuchando su voz y sus gritos, la sigo teniendo a mi lado cuando me acuesto en la cama, ella sigue dejando su firma en todas las paredes con cuanto color consiga, seguimos escuchando música y viendo televisión juntas, sigue jugando con su hermanito y su papi… ella sigue aquí, esta casa es ella y en toda esta ciudad está ella. Porque ella ya reconocía las calles y los lugares a donde íbamos. Y ella también sabía el lugar que ocupaba en nuestras vidas y en la vida de quienes la conocieron.

Ahora más que nunca creo en la vida espiritual. Mi beba es un ángel y está conmigo. No le gusta verme triste, pero obviamente es inevitable. Me ha hablado dos veces en sueños, que han sido tan reales que me provoca dormir y dormir para verla, abrazarla, besarla y no soltarla. Una consecuencia de todo es que ya no le tengo miedo a la muerte, porque cuando llegue mi hora tendré a alguien a quien buscar, alguien que me va a estar esperando.

Vendrán días tranquilos y días difíciles y así me tendré que acostumbrar a esta montaña rusa de sentimientos para siempre. Yo sé que la vida continúa, yo sé que tengo otro hijo. Yo sé todo eso, yo sé que tengo que hacer algo por mí y lo voy a hacer. Paciencia. Esto no es fácil. Y qué casualidad mi tatuaje, pienso ahora, es un ave fénix, símbolo de ese renacer de mis propias cenizas que en algún momento será.

“Piensa en la esperanza de la resurrección” fue una de las tantas frases que me dijeron con la mejor intención de aliviar mi dolor. “Ella vive en el mundo espiritual y está con nosotros”, así me trató de animar mi hijo un día. Ojalá y quiero creer que sí, que nos volveremos a ver y abrazar y ser felices, en un mundo mejor, ese mundo espiritual, donde mi reina me espera feliz y bella. “Vos sois inolvidable, inolvidable” le dije en un sueño. Y así es, mi Estefa es inolvidable y fui la más afortunada por tenerla. Te quiero mi beba hermosa.

PD: Aunque Estefa tenía su propia lista de canciones favoritas, descubiertas y escogidas por ella misma, voy a dejar por aquí tres canciones de las mías que ella reconocía y le gustaban, las cantaba y bailaba. No son infantiles, ni de amor de madre a hija, pero siempre serán nuestras canciones y ahora es imposible escucharlas sin llorar:

Bungle in the jungle, Jethro Tull: https://youtu.be/0frSN92mTGo

When the wild wind blows, Iron Maiden: https://youtu.be/eHg9PJc1Nds

Call me, Blondie: https://youtu.be/StKVS0eI85I




Con mis lentes, bella 



Siempre encima de su papi




2017



2011

2 comentarios:

  1. A duras penas logre terminar de leer, porque un diluvio inundo mis ojos y algo semejante e la bobeda celeste oprimia mi pecho. es imposible para mi imaginar lo que estais viviendo y siendo egoista te digo que no quiero hacerlo, porque aunque he vivido muy repetidamente la desaparicion de seres queridos muy cercanos a mi, ninguno se compara con esa vivencia tan dolorosa y traumatica que estais soportando. en estos momentos, uno de los pilares que me mantiene en pie es la esperanza de reencontrarme con mis familiares de los que me he separado momentaneamente, porque estoy convencido que asi sera, como tambien el de asistir a la gran jam que se debe estar dando en el cielo. vos sabeis de lo que hablo. que Dios te Bendiga y el Angel de la Guarda te cubra con sus alas.

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