viernes, 9 de noviembre de 2018

9 de noviembre de 2015

Hoy no te celebro tu tercer cumpleaños con torta y piñata; pero, sí celebraré, de ahora en adelante y desde lo más profundo de mi corazón y mi alma, el día que llegaste a nuestras vidas: Estefanía, dulce niña mía. Ese nueve de noviembre de 2015 nació la hembrita más esperada.

No me cansaré nunca de desbordarme en halagos porque, incluso, cuando la tenía físicamente, no había un día que no la mirara con asombro y me hiciera la misma pregunta, con una inquietante incredulidad, “¿quién lo iba a decir, quién lo iba a decir que yo iba a tener una beba tan hermosa?”, mientras ella me sonreía y me miraba, como respondiéndome “sí, mami, aquí estoy y soy real”.

Siento que mi hija fue una estrella fugaz que nos vino a iluminar para siempre y que dejó una estela de amor, ternura, inteligencia, inocencia y tremendura que nunca se va a borrar. Mi niña va a seguir cumpliendo años, porque cada nueve de noviembre será la fecha que celebraremos el día que iniciamos esa hermosa etapa, que duró poco más de dos años y medio, pero que nos marcó eternamente y que nos ha puesto a prueba (bien dura esta prueba, la peor) para seguir viviendo y nos enseñó que se puede amar mucho más allá de este plano terrenal.

Feliz cumpleaños mi angelito. Te agradezco haberme escogido como tu mami. Estoy segura de que tu luz es la más brillante. Te amo.




Mis amores 💖

PD: Hoy termino con un escrito de otra mami que también tiene un ángel en el cielo. Sus palabras me dan un poquito de consuelo. Gracias, María Mosqueda, @pasitosalcielo en Instagram.


“Dicen que cuando un bebé nos deja aquí en la Tierra el cielo gana un ángel… Y es que hoy puedo entender que existimos mujeres a las que Dios nos da una misión especial, nos bendice con el toque de un ángel y aunque nunca podría haberlo imaginado, en mi vientre se formó durante nueve meses y permaneció a mi lado tan solo por pocos meses, los meses que Dios entendía que yo necesitaba para ser un poco más fuerte y cumplir con su misión… 
Hoy entiendo que mi vientre fue privilegiado para que el mundo la conociera, no pude notarlo cuando nació, había nacido un ángel… Aún cierro los ojos y recuerdo la alegría en la habitación rodeada de familiares y amigos, todos cautivados con su belleza, mientras yo solo agradecía el milagro de tenerla en mis brazos, no imaginé que era prestada, no vi las señales, había nacido un ángel y yo tenía la misión de enseñarle lo que es el amor de madre, una madre que cuidaría sus sueños, que la abrazaría a cada segundo de su vida, que le entonaría canciones y sonreiría a su lado… 
Nunca imaginé sentir tanto amor, y cómo no sentirlo, si de mi vientre nació un ángel real, esos que imaginamos que están a nuestro lado, a los que desde pequeños oramos pidiendo su protección… Ya han pasado unos meses desde que mi ángel volvió al cielo, dicen que cumplió su propósito el día que me dejó; sin embargo, yo, su mami, sigo buscando descifrar la tarea que debo cumplir, esa misión especial que Dios deseó para mí… Y aunque aún duele, solo puedo agradecer tu vida, solo puedo agradecer haber sido elegida para ser tu mami, nadie podrá borrar jamás tu recuerdo, me enamoré de ti, un amor inquebrantable, un amor real… 
Hoy en día confío que me esperas en el cielo, que sueles volar a mí aunque yo no te pueda ver… Sé que sonríes cuando yo lo hago, aunque no te la he puesto fácil, son más las lágrimas que las risas, pero poco a poco buscaré más para ti, intentaré bailar imaginando que lo haces conmigo, seguiré buscando cada día la forma de hacerte feliz… Sé que volverás a mis brazos”.


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