Digan lo que digan, el fútbol es el deporte
rey. Yo recuerdo la final de México ’86. Todos íbamos a Argentina. Luego, con Italia ’90, me empezó a gustar más este
deporte. Sin embargo, USA ’94 fue el mundial que me marcó: Todavía recuerdo
jugadas y goles como si hubieran sido ayer y me “consagré” como fanática de
Italia por culpa de Paolo Maldini (💓). Y esa final, bueno, qué triste final.
Aunque tengo de italiana lo que tengo de
pelirroja, mi corazón se quedó con la squadra azzurra. Por supuesto, no pierdo
la fe de ver a la Vinotinto jugando un mundial. Así que no me importa que me
llamen pastelera mientras tanto. Además, esos con su patriotismo pavoso son los
que tienen a Venezuela marginada de estos súper eventos deportivos. Que cada
cual escoja el país que le guste, total, uno lo que quiere es pasarla bien, sin
estrés y sin culpa por apoyar cualquier selección, así no sea la nuestra. El
mundial es para disfrutar del fútbol, no para reprimir ni satanizar las ganas
de apoyar cualquier bandera, solamente porque alguien puso de moda que es un
pecado seguir a otro equipo que no sea el nuestro.

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